Lor3nte
Buenos días:
Hace dos meses, 14 de octubre de 2025, nos dejaba para siempre mi primo Alberto Lorente Ortiz, también conocido en el mundillo de la música electrónica local como LOR3NTE, ya que fuera de su ámbito laboral también era DJ y productor, con una vitalidad y un ritmo que muchos querrían para sí. 44 años tenía, cumplidos el 1 de agosto.

Yo nací casi dos semanas antes que él, y sin entrar en detalles personales, sí que hubo una época sobre todo en la adolescencia, destacando los Sanfermines de 1997, donde tuvimos una relación muy estrecha y me es imposible no tenerlo como alguien vital. Mis amigos todavía lo recordaban después de 28 años, ahí es nada, por algo sería.
Hasta hace bien poco, tenía un canal de Youtube, un canal de TikTok y uno de Instagram con sus sesiones de DJ, e incluso el 1 de octubre, dos semanas antes de su fallecimiento, colgó un anticipo de lo que fue su última sesión. Esa última sesión debería haberse compartido por quienes llevaban las redes de Alberto. Y yo mismo me dije “esperaré a que cuelguen la última sesión y para preservar su legado, descargaré todo el canal y lo subiré a Archive.org”.
Para mi desgracia, 1 de diciembre todas sus redes desaparecieron sin dejar rastro, como si cuando muriese un artista hubiese que enterrar todo su recuerdo. De hecho, era esa vitalidad la que queríamos recordar, que sabiendo lo enfermo que estaba, se agarraba hasta el último momento para amenizarnos la vida al resto.

Buscando, he conseguido encontrar dos sesiones que hizo en 2021 y 2022 emitidas en Onda Aragonesa, y como realmente, yo no me fío para nada de que perduren, las he subido a Archive.org para que nada pueda borrarlas:
https://archive.org/details/ritmmo-music-radio-podcast–lor3nte
Y sobre su logo, fue una idea propia de Alberto, que fue llevaba a cabo por Omnia Studio: https://omniaestudio.es/tipo/industria-musical/lor3nte-dj/

Así que como él nunca quiso que parase el ritmo, no seremos nosotros quienes lo paremos. Siempre fuiste vital y así seguirás. Y el ritmo seguirá. Siempre vivo, Alberto.
Un saludo,
Salva