Adelantar por la izquierda… o eso dicen.

El otro día más de un ignorante dijo que “Trump adelanta por la izquierda a la progresía española” en su arenga de investidura presidencial. Pues no, no lo hizo.

No se puede edulcorar a un oligarca y fascista como Trump.

Es bien sabido, con un mínimo de conocimiento, que el fascismo se apoya como carne de cañón en aquellas clases sociales más necesitadas, pero porque bien saben que en caso de necesidad, cuando es muy extremo, es fácil manipular y hacer dócil a una persona. Y ya ni os cuento sobre el lumpen, que en España poblaban el Somatén (en el franquismo les daban 1000 pesetas y una pistola, y venga a “matar rojos”) o eran los Kapos de los campos de concentración nazis (dicen las crónicas que eran más carniceros que las SS).

Dicho esto, hay una izquierda renegada, si es que se puede llamar izquierda, que hace mucho que abandonó el discurso de clase y a la clase social o clases sociales a las que defendía. Tanto en el día a día, como en el discurso. Es en este escenario donde el fascismo se aprovecha de la orfandad de la clase obrera de referente político para entrar como elefante en cacharrería y utilizar su verborrea demagógica para ganarse el favor de los sectores populares. Entonces, no me toquéis las narices, no me digáis que ser un fascista de manual, aprovechándose de la necesidad de la clase obrera para el beneficio de la oligarquía, es ADELANTAR POR LA IZQUIERDA. Por favor. Seamos serios. Y al fascismo, NI AGUA.

Y mientras, el CAMBIO (c) , esa mezcla de ex-comunistas renegados IU-PCE y Podemos, reniega de todo lo básico de la izquierda, abonando el camino al fascismo, que luego lamentarán en absurdas lágrimas de cocodrilo. Pero mientras, algunos, aunque seamos pocos, seguiremos de frente incluso aun yendo a contracorriente.

Un saludo,

Salva

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